A pesar de morar en la paz, el cuerpo en el cuerpo, la mente concentrada y todo lo externo abandonado, hay una serie de trenes de pensamiento que surgen una y otra vez.
Es como que vienen de muy lejos y llevan mucho tiempo surcando las mismas vías. Tienen tanta inercia que no se pueden parar con una exhalación y una inhalación. Son tan antiguos y astutos que si cierras una vía concentrandote en el cuerpo, encuentran otra por la que entrar.
Por muy sincero que sea tu esfuerzo, son más listos que tú.
Entonces se me ocurre que tal vez sea mejor dejarles agotar su inercia.
Aquí, sentado tantas horas seguidas, tengo tiempo de escuchar los coches que pasan. A lo lejos, un avión. No se me ocurre detener los coches, ni mucho menos el avión; no cierro los oídos para no escuchar esos sonidos. Vienen y van.
Y, lo mismo que se hace con un coche o un avión, se puede hacer con un tren.
...de pensamiento.
Es toda una lección de humildad. Un duro golpe para mi orgullo. Porque me va tan bien con el trabajo intenso con la respiración que pienso que aquí y ahora, por medio de ese esfuerzo, voy a acabar con las causas del nacimiento y la muerte.
Pero hay que estar dispuesto a perder. De eso va el paso 16: Relinquishment, letting go: renuncia, abandono, dejar de aferrarse...
Y Hongzhi "stay with this just as this, stay with that just as that".
Karma es acción. Es intención. Karma es tomar la responsabilidad de nuestras acciones, la posibilidad de crear en cada momento las circunstancias para acabar con el sufrimiento. Pero hay también un resultado de las acciones pasadas y seguro que en el pasado hemos realizado acciones irresponsables. Por eso es normal que, como a Angulimala, nos tiren piedras.
A veces desde un avión; a veces desde un tren.
Última de las notas del retiro de invierno 2011.
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Alguien me preguntó una vez si se podía evitar que la mente siguiese pensando, si en algún momento desaparecerían las distracciones en la meditación. Yo respondí que la función de la mente es pensar, y que mientras sigamos vivos, seguirá pensando y creando ideas. Luchar contra eso es luchar una batalla perdida.
También recuerdo que a Ajahn Dune Atulo, un monje tailandés, le preguntaron si seguía sintiendo ira, después de tantos años.Respondió: "Sigue apareciendo. Pero ya no la hago caso".
"Estando una vez maestro Yakusan Igen sentado en meditación un discípulo le pregunto: "¿En que piensa cuando está sentado?, a lo que el maestro Yakusen contestó: "Pienso sin pensar", ante esto el discípulo replico: "¿Cómo se piensa sin pensar", y el maestro Ykusan dijo "más allá del pensamiento".
El maestro Dogen, en el Fukanzazengi dice "Dar un paso atras y volver la lampara hacia vosotros mismos". Durante mucho tiempo me intrigo que podía querer decir aquel paso atrás, un paso atrás ¿desde dónde?. La solución es dar un paso atrás desde lo que (creemos) somos a lo que (de verdad) somos. Que es algo mucho más vasto que nuestros pensamientos discriminantes, que saltan como monos de un arbol a otro, es un espació al que se accede a través del silencio, pero que incluye también el pensamiento.
En la quietud y el silencio, cuando no son solo exteriores sino que también lo son interiores, de repente percibes que no eres otra cosa que aquello que te sucede. Que eso que te sucede, el calor, el frio, el muro ante ti, el aire que te rodea, el sonido de una moto que pasa tras la ventana, todo, constituye lo que tu eres de verdad en este momento, y que eso incluye también aquello que te atañe mas de cerca, el dolor de tus piernas, el sueño, el hambre tus pensamientos idiotas. Eso es pensar sin pensar.
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